En psicología se usan, para comprender el modo en el que pensamos, los denominados sesgos cognitivos que son errores en el procesamiento de la información. Pues bien, uno de ellos es la mencionada falacia del jugador y es que a veces, seguimos recreando determinada conducta y esperando determinado resultado que no llega solo por no perder lo invertido. Una mente matemática, analítica, quizá pensaría en porcentajes de ganancias y pérdidas y sabría retirarse a tiempo o valorar con un peso más exacto las condiciones.
Haciendo uso de la analogía con las máquinas de «juego» como las tragaperras y pudiendo extrapolarse a muchas situaciones de la vida cotidiana.
Y aquí va un ejemplo personal. Pues bien, me encontré el otro día con mi entrada del concierto para los Back Street Boys en la mano. El gasto que nos había supuesto y el emotivo regalo que fue para el día señalado como el de la madre por un lado y, por otro, lo que suponía llegar hasta la ciudad donde se iba a dar el concierto, el hotel, las comidas, regalos de vuelta para la familia y no ver a mi hijo pequeño en un día y medio (esto es incalculable). Me di cuenta de que por no perder lo ya invertido me estaba costando soltar el hacerlo, incluso llegó el punto en el que me veía capaz de invertir mucho más aunque mi situación hubiese cambiado y ya no me apeteciese tanto ir.

Es importante reconocer estas formas de pensamiento para poder actuar de una manera más libre y consciente, en consonancia con la realidad y barajando los datos de ambos lados. ¿Cuántas veces si no, hemos seguido por un camino que ya no deseábamos transitar por no «perder» lo andado? ¿Cuántas elecciones con perseverancia heroica en pos de un futuro mejor que resulta inaccesible?
Mónica Bidet Pellicer
Psicóloga
Terapeuta Gestalt
Escritora y docente